jueves, 25 de septiembre de 2014

La juventud y la política
    El 11 de agosto de 2013 los jóvenes entre 16 y 18 años pudieron votar por primera vez gracias a la ley sancionada el 1º de noviembre de 2012. Si bien no estaban obligados a participar de las elecciones, un alto porcentaje concurrió a las urnas. Esta ley es muy buena porque favorece a los jóvenes interesados en la política ya que les brinda el derecho de elegir a sus representantes.
     Esta norma ha sido muy discutida: hay quienes creen que los jóvenes a los 16 años no deberían votar. Sin embargo, entiendo que esta ley ayuda a la democracia de nuestro país y permite a los jóvenes que están interesados en la política poder expresarse mediante el voto. Hay jóvenes de 16 años que tienen ideas claras e información sobre lo que quieren y se sentirían frustrados al no poder votar ¿Sería justo negarles el derecho a votar cuando están informados y son conscientes de lo que desean políticamente?
     La relación actual entre la política y los jóvenes ha cambiado. Los jóvenes  muchas veces tienen más información que los adultos debido a la tecnología. Según Ricardo Rouvier, “las responsabilidades sociales son asumidas con anterioridad a los 18 años de edad, y el tiempo que vivimos, caracterizado por la técnica, es dominado por los jóvenes mucho más hábilmente que por los adultos”.
     Los jóvenes a los 16 años asumen responsabilidades como trabajar o estudiar y defienden con madurez sus derechos. Participan muchas veces en política y lo hacen en forma correcta como algunos adultos. Además, las personas de 16 años son responsables penalmente ¿Podemos impedirles elegir a quienes pueden ser imputables judicialmente?
     La participación en política  forma y educa a los jóvenes .Una alumna del colegio San Felipe de la localidad de Bernal, al salir del lugar donde votó dijo: “fue una experiencia única, me siento una ciudadana responsable, me informé y elegí a la persona indicada, que tiene proyectos interesantes a seguir.

    En conclusión, podemos decir que los jóvenes están lo suficientemente maduros, tienen mucha información y capacidad para participar en política y se los ve interesados y entusiasmados a la hora de votar.