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viernes, 22 de abril de 2016
lunes, 11 de abril de 2016
Ideas para pensar mejor
En este informe, se tratarán
distintas opiniones a partir del análisis de textos de pensadores y científicos
integrantes del sitio Edge.org, quienes intentaron responder a la siguiente
pregunta “¿Qué idea nos ayudaría a pensar mejor?”.
Los autores de los textos tienen
una idea en común, la búsqueda de herramientas mentales que mejoren nuestro
pensamiento, para poder construir un buen futuro.
Según el sociólogo, Christian
Ferrer en su libro Mal de ojo: el drama de la mirada, todos los seres humanos
tenemos herramientas mentales o cognitivas, es decir, un conjunto de conceptos
o ideas, con los que vemos y nos movemos en el mundo.
En la búsqueda por mejorar las
herramientas cognitivas, Kevin Kelly, cofundador de la revista Wired, da la
idea que fracasar es bueno porque, cuando uno se equivoca, aprende y puede
mejorar. Plantea que podemos aprender tanto de un experimento que no sale bien
como de uno que sí funciona y que no debemos evitar equivocarnos. Si bien en la
actualidad el error no es considerado como una virtud sino como un signo de
debilidad, hay que aceptar la idea del fracaso como un camino más al éxito.
Roger Schank, psicólogo y
especialista en inteligencia artificial, da la idea de experimentación. Todos
experimentamos todo el tiempo, por ejemplo, los adolescentes experimentan con
el sexo y las drogas. De las experiencias, surgen aprendizajes. Deberían
enseñarse en las escuelas conceptos cognitivos como la experimentación en el
contexto de las experiencias cotidianas, y así las personas serían más eficaces
a la hora de decidir aspectos de su vida.
Al tener en cuenta las ideas
planteadas por Kevin Kelly y Roger Schank, se puede decir que una persona
experimenta constantemente en su vida y que al equivocarse aprende de sus
errores.
Para Nicholas Carr, el cerebro
tiene una capacidad de memoria, que si se excede, provoca olvidos, lagunas de
información. Por ejemplo una persona está mirando la televisión y recuerda que
tiene que hacer algo en la cocina, cuando entra a la cocina, se da cuenta que
se olvidó lo que iba a hacer. Estas lagunas mentales se producen, por la
pequeña capacidad de memoria que tenemos. La cantidad de información que
ingresa a nuestra conciencia se llama “carga cognitiva”. Cuando la carga
cognitiva supera la capacidad de la memoria, la información entra y sale tan
rápido de nuestra mente que no la podemos retener. La idea de Nicholas Carr es
que, cuanto más al tanto estemos de lo frágil que es nuestra memoria,
llegaremos a tener una mayor administración de la información que llega a
nosotros.
Samuel Barondes director del
centro de Neurobiología y Psiquiatría de la Universidad de California, Estados
Unidos, tiene una visión dual de cada persona que debe ser tenida en cuenta
como herramienta cognitiva. Cada uno de nosotros es un ejemplar estandarizado,
concebido de la unión de dos células germinales y, a su vez, cada uno de
nosotros es único, dentro de una familia, una cultura y una época particular.
Reconocer lo mucho que compartimos con los demás promueve la compasión, la
humildad, el respeto y la fraternidad. Reconocer que somos únicos fortalece el
orgullo, el autodesarrollo, la creatividad y los logros.
Douglas Rushlkoff sostiene la
incapacidad generalizada para reconocer que las tecnologías imponen una
determinada visión del mundo. Por ejemplo Facebook, porque lo aceptamos por lo
que nos ofrece y no por la mirada sobre el mundo que nos impone. Facebook nos
está configurando para que nos pensemos a nosotros mismos en términos del “me
gusta”, opción que tanto clickeamos cuando aprobamos lo posteado por nuestros
amigos. Hay que ser conscientes de las herramientas que manejamos y hay que
analizar la información.
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