miércoles, 14 de noviembre de 2012


EL ÙLTIMO DÌA DEL “HUMBER”                                                             2 de septiembre de 1965
                            
                                                 UNA TERRIBLE TORMENTA
                                                       HUNDIÒ AL BARCO

 Ayer el barco “Humber” se topò con una tormenta y naufragò, cerca de una isla deLondres.
   
          Los viajeros embarcaron en el dìa de ayer en el “Humber” que se dirigìa a Londres. Segùn  testigos apenas saliò el barco el viento comenzò a soplar muy fuerte , las olas eran altìsimas,y el capitàn ordenò echar el ancla de emergencia. Al instante,  la tormenta se transformò en una terrible tempestad.
          Habìa otro barco cerca de ellos. El capitàn y los marineros gritaron como pudieron para que los vinieran a ayudar. El capitàn de la otra nave enviò un bote de ayuda para los viajeros. Las personas del bote arriesgaron su vida para salvar a los marineros.
          Un  testigo hablò del hecho y dijo: “ Si no fuera por ellos estarìamos todos muertos. Nunca tuve tanto miedo como ese día".

martes, 6 de noviembre de 2012


  La búsqueda…   



        Los mensajeros se hicieron muy amigos y decidieron ir juntos a hablar con la Emperatriz Infantil. Cuando la vieron, la encontraron muy enferma, ella se sorprendió al verlos porque en Fantasía no era común que los mensajeros estuvieran juntos. La Emperatriz les habló sobre la Nada, les dijo que Fantasía estaba desapareciendo, les pidió ayuda y les dio una misión.
       Los cuatro amigos tenían que buscar a Cairón, un viejo médico del país de Fantasía. Cairón vivía lejos y para encontrarlo debían ir volando porque si no, la Nada se los tragaría. El fuego Fatuo y el silfo nocturno no tenían problemas para volar, Blubb podía dar saltos gigantes y flotar en el aire y Vúschvsul tenía su murciélago, pero el gigante y el disminutense no sabían cómo volar.              Entonces la Emperatriz Infantil les dio a Úckuck y al comerrocas un jugo que, cuando lo tomaran, los ayudaría a volar.
 
       Bastian al leer la palabra “jugo” tuvo una terrible sed y agarró de su mochila una pequeña botella que tenía agua. Al tomarla, tuvo la sensación de que estaba tomando jugo y pensó que estaba muy rico.
     
      El disminutense fue quien tomó primero el jugo y dijo: — ¡Qué rico está este jugo!
—    ¡HuyHuy! ¿Me das un poco? — preguntó el silfo nocturno.
       Entonces todos probaron el jugo porque estaba delicioso. Los cuatro empezaron a volar hacia la montaña Oscura, donde vivía Cairón. Viajaron mucho y en el viaje pudieron ver cómo la Nada destruía todo.
       Por suerte alcanzaron a ver la casa de Cairón que era muy chiquita y estaba en la punta de la montaña. Los amigos bajaron a la casa y le comunicaron al médico que la Emperatriz Infantil estaba muy enferma y que tenía que ir a verla. Como Cairón no volaba, tomó un poco de jugo que quedaba y los cinco empezaron a volar hacia la Torre de Marfil.
       En el camino de regreso a la Torre, se encontraron con los cuatro vientos que peleaban para ver cúal de ellos soplaba con más fuerza. Ésto hizo que los mensajeros y Cáiron dieran muchas vueltas en el aire, pero por suerte lograron escapar de los furiosos vientos y pudieron llegar sanos y salvos a ver a la Emperatriz.
       Cuando la soberana del reino de Fantasía vio al médico le pidió que encontrara a Atreyú, el héroe que lograría la salvación. Cairón obedeció y fue en su búsqueda.
       Por lo demás, los cuatro mensajeros fueron amigos inseparables y vivieron aventuras increíbles, pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.  

jueves, 6 de septiembre de 2012


Juan y Yo en la Isla

    Me llamo Martín, tengo 14 años, me gusta jugar al fútbol y mis amigos dicen que soy muy chistoso y divertido. Quiero contarles lo que me sucedió un día por ser un niño curioso y aventurero.
    Una mañana de verano estábamos con mi primo Juan caminando. Juan, es mi primo preferido, tiene 12 años, es un poco gordito, no le gustan mucho los deportes y solo le gusta andar en su moto de agua.Mientras caminábamos pasamos por una casa extraña que parecía estar abandonada. Mi primo es muy miedoso, pero yo soy arriesgado y quise entrar para ver que había allí. Logré convencerlo y entramos.
    La casa era muy grande, enorme, tenía dos pisos, pero estaba descuidada. Había varios vidrios rotos, muebles tirados y cucarachas y ratones por todos lados.
—    No me gusta este lugar, es horrendo ¡Quiero irme a casa! — me dijo Juan asustado.
—    No te preocupes, no pasará nada. Mirá esa escalera. ¡Subamos!.— le dije.
    Subimos y encontramos una habitación gigante que tenía un mapa tirado. Los dos miramos fijamente el mapa, nos acercamos a él, yo lo agarré y me di cuenta de que mostraba la ruta para encontrar un tesoro.
—    ¿Tenés tu moto de agua en el muelle?— le pregunté a Juan
—    Si, pero no tiene nafta. ¿Querés ir a pasear por el río?— me dijo.
—    ¡No! A pasear no. Este mapa muestra el camino para llegar a una isla donde hay un tesoro y la única forma de llegar es por el río.
—    ¡Estás loco! Mi mamá se enoja si me alejo mucho del muelle.
—    No seas cobarde, anímate, vamos juntos. Además la tía se pondrá contenta cuando volvamos con el tesoro— le dije.
—    Bueno, está bien— me contestó.
    Fuimos al muelle, le pusimos nafta a la moto y partimos a la isla.
    Cuando llegamos al lugar, vimos que era una isla con muchos árboles, había muchas plantas y animales y podíamos ver chozas a lo lejos. Nos acercamos a las chozas y nos encontramos con personas que hablaban otro idioma, estaban casi desnudos y tenían peinados raros. Al vernos, se acercaron a nosotros y nos llevaron a una especie de castillo donde vimos a una hermosa mujer llamada Matilda que, por suerte, hablaba como nosotros.
Matilda era una hermosa joven, con una corona en su cabeza y un bastón de oro. Ella nos dijo que era la reina del lugar y que sabía del tesoro.
—    ¿Dónde está?—le pregunté ansioso
—    Está aquí, es lo que ves.
—    No entiendo nada— le dije.
—    La isla, su gente, la belleza de este lugar es el tesoro.
Entonces entendimos todos y después de charlar con Matilda y prometerle que no diríamos nada sobre la isla y que vendríamos a visitarla de vez en cuando, nos fuimos de ahí.

jueves, 9 de agosto de 2012



             Diálogo pensado para intercalar en un fragmento de 20.000 leguas de viaje submarino  de Julio Verne


Nemo: — ¡Lo conseguí, logré mi objetivo! Este es mi territorio. ¿Les gusta mi lugar?

Aronnax: — Por supuesto, es un lugar maravilloso. Me emociona y sorprende la cantidad de aves que tiene.

Conseil: — El lugar es muy frío. No me gusta que no esté habitado por humanos. No hay vegetación aquí y solo hay unos pocos animales. Me asustan las noches que vendrán. ¡Quiero irme de aquí!.

Aronnax: — ¿Qué piensa hacer con nosotros ahora Nemo?

Conseil: — Déjenos ir a todos, llévenos a nuestra tierra, le prometemos que no diremos nada sobre este lugar.

Aronnax: — Si le damos nuestra palabra. No hablaremos de esta tierra. Usted podrá quedársela.

Nemo: — Está bien los llevaré y confiaré en la promesa que me hicieron.

             

jueves, 21 de junio de 2012


Un encuentro encantado
            Había una vez una mujer que un día fue al mercado con una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que con el dinero que le diesen por las gallinas compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias. Y pensando en esto, tropezó con un hombre pobre que le pidió un poco de su miel y ella le dio. Al tomarla se transformó en un príncipe. Ella se sorprendió y entonces el joven le contó que una bruja lo convirtió en mendigo y que necesitaba encontrar alguien bueno, que no lo rechazara, para deshacer el hechizo.
           Finalmente como la mujer había sido tan buena, el príncipe llevó a ella y a su familia al palacio y los hizo vivir con muchas riquezas.
Hecho por: Matías Uriel 

miércoles, 11 de abril de 2012


La historia del dinosaurio
  Había una vez un animal más grande que todos los otros animales. Era un dinosaurio y siempre lo burlaban por su aspecto gigante.
 Un día estaba caminando para las montañas cuando se cruzó con una bella dinosauria y le preguntó hacia dónde iba. El animal le respondió que iba para las montañas y entonces caminaron juntos. Al llegar, se encontraron con los animales que lo burlaban y la dinosauria le pregunto a su amigo por qué le hacían eso. El enojado le conto su historia y ella tuvo una idea genial.
 La idea fue gruñirles y asustar a los pequeños animales burlones. Cuando cumplieron su plan los chiquitos se asustaron y prometieron nunca más molestar al dinosaurio Jorge y a su amiga Ana.


Matìas Uriel