martes, 6 de noviembre de 2012


  La búsqueda…   



        Los mensajeros se hicieron muy amigos y decidieron ir juntos a hablar con la Emperatriz Infantil. Cuando la vieron, la encontraron muy enferma, ella se sorprendió al verlos porque en Fantasía no era común que los mensajeros estuvieran juntos. La Emperatriz les habló sobre la Nada, les dijo que Fantasía estaba desapareciendo, les pidió ayuda y les dio una misión.
       Los cuatro amigos tenían que buscar a Cairón, un viejo médico del país de Fantasía. Cairón vivía lejos y para encontrarlo debían ir volando porque si no, la Nada se los tragaría. El fuego Fatuo y el silfo nocturno no tenían problemas para volar, Blubb podía dar saltos gigantes y flotar en el aire y Vúschvsul tenía su murciélago, pero el gigante y el disminutense no sabían cómo volar.              Entonces la Emperatriz Infantil les dio a Úckuck y al comerrocas un jugo que, cuando lo tomaran, los ayudaría a volar.
 
       Bastian al leer la palabra “jugo” tuvo una terrible sed y agarró de su mochila una pequeña botella que tenía agua. Al tomarla, tuvo la sensación de que estaba tomando jugo y pensó que estaba muy rico.
     
      El disminutense fue quien tomó primero el jugo y dijo: — ¡Qué rico está este jugo!
—    ¡HuyHuy! ¿Me das un poco? — preguntó el silfo nocturno.
       Entonces todos probaron el jugo porque estaba delicioso. Los cuatro empezaron a volar hacia la montaña Oscura, donde vivía Cairón. Viajaron mucho y en el viaje pudieron ver cómo la Nada destruía todo.
       Por suerte alcanzaron a ver la casa de Cairón que era muy chiquita y estaba en la punta de la montaña. Los amigos bajaron a la casa y le comunicaron al médico que la Emperatriz Infantil estaba muy enferma y que tenía que ir a verla. Como Cairón no volaba, tomó un poco de jugo que quedaba y los cinco empezaron a volar hacia la Torre de Marfil.
       En el camino de regreso a la Torre, se encontraron con los cuatro vientos que peleaban para ver cúal de ellos soplaba con más fuerza. Ésto hizo que los mensajeros y Cáiron dieran muchas vueltas en el aire, pero por suerte lograron escapar de los furiosos vientos y pudieron llegar sanos y salvos a ver a la Emperatriz.
       Cuando la soberana del reino de Fantasía vio al médico le pidió que encontrara a Atreyú, el héroe que lograría la salvación. Cairón obedeció y fue en su búsqueda.
       Por lo demás, los cuatro mensajeros fueron amigos inseparables y vivieron aventuras increíbles, pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.  

1 comentario: