Según Vera, los
desaparecidos
Vera se encontraba en su casa
mirando una revista, cuando escuchó el timbre de la
puerta y se asomó por la ventana
para ver quién era. Entonces gritó:
— ¡Amiga querida! ¡Qué alegría verte!
Y fue rápidamente a abrir la puerta para hacer pasar a su ex compañera de colegio, Lucía.
Las amigas se pusieron a charlar. Vera le dijo a Lucía que se sentía
triste, le contó que hacía tres meses que sus vecinos habían desaparecido de un
día para el otro y que en el barrio se comentaba que habían sido raptados por
unos señores que andaban en una Trafic blanca. La muchacha le mostró la foto de
una revista en la que se veía un matrimonio con dos chicos sentados a la mesa y
a través de una ventana abierta se observaba
un señor de guardapolvo blanco con un chimpancé en sus brazos y una
jeringa en la mano izquierda y le explicó que las personas de la foto eran sus vecinos y que
según contaba el periodista en la nota, esta gente estaba en una casa de la
selva participando de un experimento.
Vera le dijo a Lucía que ella pensaba que la familia estaba en la selva
en contra de su voluntad, que seguramente los amenazaban y no los dejaban
volver; también le dijo que siempre veía una Trafic blanca que le llamaba la
atención y que temía que esa camioneta se llevara gente a la selva y nunca más
la regresara.
De repente, se escuchó una bocina. Lucía y Vera miraron por la ventana y
vieron una Trafic blanca. Lucía tomó sus cosas y salió corriendo por la puerta
trasera.
De la camioneta bajó la tía de Vera que, asombrada, le preguntó por qué
Lucía se había ido tan apurada y Vera le
dijo que su amiga estaba muy entusiasmada y que se había ido corriendo para pedirle
a sus papás que la llevaran al zoológico de la propaganda que aparecía en la revista
y en ese momento le mostró a su tía la foto de la familia y el señor de
guardapolvo blanco con el chimpancé en sus manos.
Mejor, Matías.
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